Cuando la nube se rompe

El pasado Lunes quedó patente la fragilidad de nuestro mundo digital. La caída de un sólo proveedor de cloud computing dejó sin servicio a multitud de servicios o con serios problemas para funcionar a muchos otros durante gran parte del día. No voy a entrar en detalle de lo qué pasó, pero fue culpa de DNS (para no variar, jeje).
Queda patente la evidente la gran dependencia que tenemos hacía unos pocos actores sobre nuestras infraestructuras digitales europeas. Está claro que se puede evitar desde un punto técnico redundando la infraestructura en varias zonas geográficas e incluso en diferentes proveedores u on-premise.
Pero seamos realistas: esa solución no es económicamente viable para el 99% de los negocios digitales. Además de la inversión, la complejidad técnica de gestionar esas redundancias es elevadísima y solo está al alcance de servicios altamente críticos.
Así pues nuestro mundo digital tal y como está construído depende de los gigantes tecnológicos y en su buen hacer, ningún SLA (Service Level Agreement) es del 100% y hay que asumir, que aunque tengamos nuestros servicios en el cloud, es simplemente, “el computador de otro”.
¿Qué opináis vosotros? ¿Cómo gestionáis este riesgo en vuestros equipos?